Las normas son las normas.

No se pueden romper.

Por eso son normas.

Si no, serían recomendaciones, ¿no?

Esto lo vivimos día a día…

En cada una de nuestras empresas lo vivimos a diario. «Mi departamento no realiza dicha gestión»… «No estoy autorizad@ a recibir dicho material»… «Es que no me permiten hacer…»

Debemos poner cabeza. Sentido le llaman algunos. Somos personas. No somos robots. Hagamos cosas de personas. No hagamos cosas de robots. Y a veces parecemos robots. Y si seguimos igual en el futuro serán robots los que hagan dicha función.

Pongamos nuestro «toque». Seamos humanos. Ayudemos a los demás. Sobre todo si son clientes. Y si no lo son pues también. Hagamos lo que esté en nuestra mano. No nos limitemos a lo que está en nuestra función. El valor añadido que demos a diario evitará que un robot haga nuestra función.

Tenemos ejemplos graciosos a diario.



Puede parecer mentira pero son cosas que pasan.

Seguro que conoces muchas similares en tu empresa.

¿Y tú… le das tu toque a tu trabajo?

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